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El cambio organizacional debe iniciarse en nuestro interior

El cambio organizacional debe iniciarse en nuestro interior

Al iniciar un cambio organizacional, lo primero que nos preguntamos es si se lograrán los resultados que pretendemos, si será exitoso, beneficioso o cómo nos afectará a nosotros y a la organización. Siempre quisiéramos tener esas respuestas antes de iniciar su implementación. La mayoría de las veces, así hagamos una planeación muy completa y un programa detallado, no es posible predecir con certeza los resultados a obtener puesto que en la transformación están involucradas personas.

Si se trata de un cambio que estemos liderando o coordinando y es un cambio que, como en su mayoría,  requiere modificar en las personas su forma de entender la realidad, sus costumbres, forma de trabajar, actitudes, comportamiento, lo primero que debemos hacer, en el camino hacia una transformación exitosa, es preguntarnos si ese cambio que esperamos de los otros ya lo iniciamos en nuestro interior, es el punto de partida del que depende un gran resultado de los procesos de cambio.

Un trabajo dirigido a obtener en las personas modificación de conductas frente al trabajo, debe comenzar con un cambio en quién lo está liderando o pretendiendo, y ese cambio se inicia por auto conocernos, descubrir, aprender y aceptar como somos. Es necesario hacer un trabajo específico dirigido a conocernos, a saber cuáles son esas características propias que nos llevan a actuar y a relacionarnos con las demás personas de una determinada manera, de la que muchas veces desconocemos varias facetas o creemos erróneamente que son de una forma, cuando en realidad son percibidas por los demás de otra manera.

Se requiere para ello la aplicación de un instrumento de diagnóstico individual que nos permita conocernos como realmente somos, cómo y porqué pensamos y actuamos de una forma habitual frente al trabajo y frente a los demás y nos permita también conocer como son las personas con las que estamos iniciando ese proceso de cambio.

Con nuestro resultado individual acompañado de amplia reflexión interior, escucha empática y atenta observación podemos comprender y aceptar como piensa, percibe y entiende el otro aquello que pretendemos cambiar. Si no hacemos esto al momento de iniciar el proceso de transformación, nos limitaremos a trabajar en aspectos de forma y no de fondo, quizás logremos cambios en las técnicas o en los programas o en los métodos, pero no alcanzaríamos un verdadero cambio en las personas o éste se haría mucho más lento. Si no trabajamos en ello, estamos destinados a un muy seguro fracaso o quizás logremos resultados superficiales y de muy corta duración.

Por: Jorge Mario Montoya Isaza