Equipos de trabajo de rendimiento superior
20 mayo, 2021

La consultoría como estrategia de aprendizaje organizacional

“El único trabajo que vale realmente la pena hacer como consultor es el que instruye, el que enseña a los clientes y a su personal a administrar mejor sus negocios”. Lyndon Urwick.

 

Explorando la literatura sobre la Consultoría encontramos dos formas universales para entenderla: La consultoría tradicional y la consultoría colaborativa.

Se entiende la consultoría tradicional como aquella en la cual el cliente (entidad que recibe la consultoría), presenta situaciones – problemas, y el consultor brinda soluciones;  También cuando el cliente, que no identifica claramente estas situaciones – problemas, solicita que el consultor caracterice e identifique los problemas y brinde las soluciones.

Se entiende la consultoría colaborativa como aquella en la cual el consultor es un colaborador imparcial con una intervención de “ayuda” para que sean los equipos de trabajo del cliente, quienes identifiquen los cambios necesarios, diseñen los proyectos para lograr los cambios y participen activamente en su implementación.

Edgar H. Schein define esta consultoría de la siguiente forma:

“Servicio de ayuda prestado por un colaborador profesional independiente (consultor) a una organización (cliente) que solicita su apoyo para realizar un proceso que facilite el aprendizaje y el cambio de la organización cliente…El objetivo de un proceso de consultoría rara vez consiste en mantener el “status quo”. Facilitar el cambio es la razón de ser de la consultoría…”.

Por lo tanto, parte de las premisas:

  • El consultor (aunque lo sea) no es un experto: es un colaborador imparcial de la entidad cliente.
  • La consultoría no necesariamente es para resolver un problema, debería trascender a buscar nuevas oportunidades y los cambios que aseguren la competitividad y sostenibilidad de la organización.
  • La verdadera experiencia sobre sus situaciones concretas radica en los trabajadores de la organización cliente.
  • Los trabajadores y directivos de la organización cliente son capaces de definir las soluciones a esos problemas.

Es en este contexto en el que se ubica entonces la consultoría, como una poderosa estrategia para el aprendizaje organizacional.

Los consultores pueden contribuir al aprendizaje organizacional de maneras significativas. Esta contribución parte del compromiso tanto del consultor como de la organización, para que las tareas que se realicen durante el proceso de consultoría maximicen su contribución al aprendizaje organizacional.

El consultor no puede aprender por el cliente; cada uno tiene que desempeñar su propio papel.  El aprendizaje no se produce mediante la definición de términos de referencia y la aceptación o rechazo a un informe final, sino por un trabajo conjunto en todas las etapas de definición del problema y diagnóstico, puesta en práctica y evaluación de los resultados realmente obtenidos (Kubr, 1995).

A partir de este modelo, se pueden establecer cinco elementos que componen el ciclo de aprendizaje: acción-análisis, análisis-acción, interacción, conversación y factores externos. (Juan Carlos Olarte. Aprendizaje organizacional y proceso de consultoría).

Sin embargo, para dar evidencia de cada uno de estos elementos es necesario constituir las habilidades o capacidades que los individuos y la organización deben poseer para su generación.

A partir de la experiencia, no siempre suele ocurrir que las empresas al implementar una acción tengan como objetivo el aprendizaje de la organización. Por lo tanto, es ahí donde el papel del consultor debería ayudar a clarificar los objetivos de aprendizaje esperados.

Una vez que esta persona comparte y socializa el nuevo aprendizaje con sus compañeros de grupo y es aceptado e incorporado a las rutinas del mismo, estamos en presencia del aprendizaje grupal. Mientras el nuevo conocimiento quede encerrado en las fronteras del equipo y no se comparta y socialice con otros grupos de trabajo, no hay aprendizaje organizacional. Cuando el equipo creador del nuevo aprendizaje comparte su conocimiento con otros grupos de la organización y estos lo incorporan a sus rutinas de trabajo, se puede decir que se está en presencia de aprendizaje.

 

Algunas tareas básicas que nos pueden ayudar para aplicar la estrategia del Aprendizaje Organizacional a través de la consultoría:

  • En la propuesta que se presenta al cliente deben incorporarse objetivos y acciones específicas de aprendizaje.
  • En la formalización del contrato deberá quedar ratificada la obligación de transferencia del conocimiento.
  • En los documentos de presentación y análisis del diagnóstico y plan de acción asegurar el cumplimiento con las acciones de formación.
  • En las actas de seguimiento incluir las lecciones aprendidas.
  • Al terminar el proceso de consultoría hacer énfasis en las metodologías, herramientas y planes de aprendizaje utilizadas y cómo darles la continuidad según las condiciones organizacionales.
  • Y finalmente, lo más importante, el ejemplo permanente del consultor que aprovecha todo evento para ratificar el valor del aprendizaje organizacional.

 

Por: Augusto Alzate Ospina

Julio 2021