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Enfermera (o) Profesional en SST
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¿La Pandemia ha impactado nuestro Estilo de Pensamiento o éste ha determinado la forma como hemos asumido la Pandemia?

Expertos en el mundo tal vez han tenido la inquietud y/o se han dado a la tarea de encontrar relación entre los estilos de pensamiento, también conocidos como dominancias desde la neurociencia y la situación que se presenta en todo el mundo debido a la presencia del Covid-19.  Lo cierto es que vale una reflexión sobre la forma como cada persona puede interpretar, desde su esencia, desde la preferencia natural, o estilo de pensamiento dominante, ese con el que nacimos, la nueva realidad que ha traído el Covid-19, que estará presente por un largo tiempo y para lo cual no teníamos instalada una experiencia previa.

La neurociencia nos ha demostrado que el individuo, en gran medida, trata de adaptarse al entorno o escenario al que está expuesto. Comparto esta mirada personal, desde el Modelo Benziger, teniendo en cuenta el conocimiento y experiencia en valoración de potencial que me permite complementar esta posición identificando cómo, desde cada estilo de pensamiento, se puede asumir la pandemia y sus consecuencias.

Para una persona con dominancia Frontal Izquierda (orientado a resultados, lógico, analítico, matemático) puede ser completamente importante repasar todas las cifras que se logren conocer sobre la pandemia.  Más aún cuando esta información le permite visualizar las acciones emprendidas y la forma como éstas se enlazan con el cumplimiento de los objetivos planteados sobre el tema.

Puede ser frustrante para un Frontal Izquierdo observar que a pesar de tomar medidas, éstas no llevan a ningún resultado positivo en un relativo corto tiempo y ver cómo en algunos países se extienden o retoman medidas de confinamiento.  Este sentimiento surge por dos razones fundamentales: puede  pensar que los datos son insuficientes y la analítica, deficiente; además percibe la dificultad que se ha tenido de lograr los objetivos propuestos sobre la contención del virus, donde todos los esfuerzos parecen haber sido en vano. A esta sensación se le puede sumar su consideración relacionada con la efectividad de la virtualidad como manera óptima de trabajar, pues percibe en sí mismo, que las distracciones en el hogar no favorecen el establecimiento de metas y el logro de los resultados.

Desde sus responsabilidades laborales puede sentir cierta improductividad, al mezclar sus tareas con las del hogar, además de sentir una necesidad mayor de control hacia los otros, sus colaboradores, hasta asegurarse que su ritmo de trabajo y su capacidad de autogestión y cumplimiento, le generen confianza.

En el aspecto personal, el individuo puede pensar que la vida debe continuar, que los altos niveles de contagio tienen que llegar en algún momento a detenerse y teme por la recesión de la economía.  Es posible que una persona con esta dominancia tienda a pensar, que con el confinamiento total, puede ser peor el remedio que la enfermedad.

Este estilo de pensamiento aprovecha el tiempo para lograr cosas que en su día a día no ha podido hacer, está lleno de tareas y trabaja por sacar adelante los proyectos que viene adelantando.  Aprovecha la mayor parte de su tiempo para trabajar y/o para lograr esos objetivos, sin pensar mucho en los espacios sociales.

Para una persona con dominancia Frontal Derecha (espíritu libre, creativo, innovador, imaginativo) es un golpe muy duro a su diversidad, a su capacidad de moverse, de explorar, de apreciar lo que le brinda cada día, desde el paisaje mismo mientras se desplaza a cumplir sus responsabilidades, hasta la posibilidad de interactuar con otros y sus formas de pensar para recopilar ideas que le permitan “volar” en su imaginación.

El confinamiento total va completamente en contra de su ser, siente que se deben tomar medidas más prácticas y por qué no, imaginativas, donde se “encierre” a las personas vulnerables, es decir, que por su edad, condición médica preexistente, posiblemente el escenario donde se desenvuelve, tenga algún riesgo no solo de contagio sino de comorbilidad y de esta manera permitir que la sociedad en general tenga una vida un poco más “normal”, con medidas de prevención y autocuidado.

Han sido frustrantes para un Frontal Derecho, las extensiones continuas de confinamiento, donde percibe que solo puede hacer algunas cosas, y de hacerlas, debe restringirlas de manera notable a lo que es su deseo.  Hacer ejercicio en espacio cerrado, su trabajo completamente virtual, siempre a través de una pantalla, estar encasillado a unas formas de relacionarse y trabajar poco alineadas con su estructura mental, le genera agotamiento y cansancio más de lo normal.

En lo relacionado con su trabajo, esta situación puede ser una oportunidad para nivelar un poco esa frustración, si desarrolla actividades o proyectos que le impliquen innovar, crear, soñar, presentar iniciativas diferentes, incluso aquellas que permitan reinvenciones precisamente por la situación y nueva forma de vivir y trabajar, de lo contrario, puede ser contraproducente para él que, desde una pantalla, deba llevar control y seguimiento a un proyecto y a la gestión de sus equipos de trabajo.

En su vida personal un Frontal Derecho aprovecha el tiempo para hacer cosas diferentes, como nuevas recetas, nuevos juegos en familia, nuevas películas, conocer más acerca de los vecinos y si es posible, compartir ideas con ellos, en parte también sostiene que la vida debe seguir, que haya autocuidado pero con posibilidad de moverse.

Para una persona con dominancia Posterior Izquierda (orientado de procesos, planeador, procedimental, secuencial) el encierro no es tanto el problema, pues al ser una persona más rutinaria y paciente,  puede estar cómodo en un confinamiento trabajando desde casa y cumpliendo con sus responsabilidades.  Es posible que lo complejo de manejar, para este tipo de personas, sea la incertidumbre frente a la situación, precisamente por su necesidad de tener las cosas planeadas y visualizadas para establecer rutas de acción de ahí en adelante.  Al vivirse en la actualidad una situación en la que no se puede prever lo que sucederá, esto puede generarle inseguridad.

Para el Posterior Izquierdo es muy importante cumplir los protocolos de bioseguridad en todos sus escenarios, en la casa, en el mercado, en el trabajo, en caso de requerir desplazarse, entre otros; así mismo, cumplir con todas sus responsabilidades laborales y del hogar de manera estricta y con su toque perfeccionista, lo cual le puede generar aumento en sus niveles de estrés.

Para las personas con este estilo de pensamiento, no está mal el confinamiento porque consideran que las normas y el resguardo son acciones que se deben llevar a cabo, son medidas establecidas por expertos que deberán atenderse.  Recomendaciones, lineamientos, normas, modelos y patrones, se deben seguir al pie de la letra con la esperanza de encontrar soluciones a la situación; sin embargo, cuando estas medidas no surten el efecto esperado, puede volver su angustia por una incertidumbre continuada acompañada de la sensación de inseguridad.

Puede aprovechar su espacio de tiempo para organizar, tanto en su casa como en el trabajo, no solo las cosas, sino también sus ideas.  Revisar cuentas, hacer planeaciones de sus actividades o proyectos, apoyar a otros en la organización, establecer políticas, hacer lecturas de normas aplicables a sus diferentes escenarios de vida y asegurarse de su implementación, son acciones que le vendrían muy bien a este estilo de pensamiento.

Para el Posterior Izquierdo es muy importante cuidarse y cuidar a sus familiares y amigos, seguramente para todos lo es; sin embargo, para estas personas no hay posibilidad de revelarse ante las medidas establecidas y su mayor tranquilidad está en cumplir con lo que se disponga para evitar que la situación se complique y de esta manera se demuestre que las acciones ayudan a  sentirse seguro.

Para una persona con dominancia Posterior Derecha (orientado a las personas, servicial, armonizador, conciliador)  el confinamiento genera emociones encontradas, dado que es consciente de la necesidad que existe de cuidarse y preservar la salud y la vida; sin embargo, es muy difícil no poder reunirse con sus familiares y amigos. Generalmente para estas personas es  muy importante el contacto que le permita el abrazo, compartir presencialmente y es complejo tener que hacerlo a distancia de maneras tan impersonales como un mensaje, una llamada o lo más cercano, una video llamada, lo que genera total nostalgia como el ser sensible que es, esperando que suceda rápidamente la posibilidad de romper ese tipo de  barreras.

Para un Posterior Derecho es una responsabilidad muy grande cuidarse para cuidar a otros, de ahí que puede cumplir las medidas establecidas casi sin ningún reparo. El confinamiento para él no es problema al saber el propósito del mismo, principalmente saber que todos a su alrededor estarán bien y que las personas no correrán riesgos por su “culpa”. De esta manera aprovecha la ocasión para combinar sus actividades laborales con las personales a las cuales quizá le había querido dedicar tiempo y no le había sido posible; así mismo puede aprovechar la oportunidad para hacer reflexiones de vida que son importantes para él, pues situaciones como ésta, son las que lo inquietan y lo motivan para hacer un “alto en el camino” y por qué no, emprender nuevas acciones.

El Posterior Derecho en su trabajo cumple con sus responsabilidades tal vez incorporando deliberadamente el impacto que sus propuestas, informes y actividades, pueden tener en las personas, donde está seguro que puede aportar un granito de arena para mejorar su tono emocional, el cual seguramente en la mayoría de los casos, se ve afectado por la situación, unos en mayor medida que otros, pero es algo realmente inevitable.

El Posterior Derecho puede no entender muy bien las razones por las cuales le dan más importancia a mantener la economía que preservar la salud de las personas, pues para este estilo de pensamiento, la economía es algo que perfectamente se puede recuperar más adelante. Confía en la buena actitud de las personas, en la perseverancia y en las ganas de salir adelante. Mantiene la tranquilidad de saber que por su nivel de consciencia con el tema, no tuvo una mala experiencia de salud, ni tampoco ninguno de sus familiares u otras personas cercanas.

De acuerdo con todo lo anterior, lo que me parece más importante resaltar es que cada una de nuestras preferencias, es una forma única y especializada de ver el mundo y sus situaciones diarias, de interpretarlas y por ende de actuar. Todas son igualmente válidas. Somos quienes somos, desde que nacimos y nuestro cerebro nos enfoca de manera natural y eficiente en una de esas posturas. Nuestro reto personal es reconocerlas, asumirlas y abrazarlas con total responsabilidad para nuestro propio bienestar y el de los demás.

La invitación es al total respeto por la diferencia. Como pienso y actúo yo, es diferente a como lo hacen las otras personas, todos tenemos nuestra esencia y no se trata de buscar uniformidad.

Nuestra propia esencia o estilo de pensamiento, nos lleva a asumir un compromiso personal de la manera que lo consideremos pertinente, así como el deseo de implementar las acciones que percibimos convenientes, sin esperar el actuar de otros para responsabilizarse de lo propio.

 

Por: Diana Patricia Alzate C. Socia Consultora Gente Competente y Licenciataria Benziger