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19 abril, 2021

Valor Agregado – Valor Añadido

¿Una trampa? …. ¿Y la Gestión Humana?

En los últimos tiempos las organizaciones vienen realizando grandes esfuerzos para lograr competitividad buscando la diferenciación; Uno de los conceptos utilizados para lograrla es el del “valor añadido”, es decir, cómo ser mejores, más baratos y más rápidos. Sin embargo, hoy en día la mayoría de los productos y servicios son razonablemente buenos y razonablemente baratos.

En un mundo globalizado, las empresas pueden implantar de una forma muy rápida los procesos que se han demostrado como exitosos por cualquier empresa en cualquier parte del mundo. El precio, la calidad o la tecnología, dan a una compañía sólo una breve situación de ventaja con respecto al resto y resulta complicado diferenciarse apoyándose exclusivamente en las políticas de estos tres factores. Además, a todo este panorama podríamos agregar, que fidelizar a los empleados en un escenario donde la infidelidad es la tónica general, orientarse en una sociedad donde las reglas de juego han cambiado sustancialmente por la aportación de las mujeres y donde el concepto tradicional de autoridad está agonizando, sólo es posible con la ayuda de nuevos conceptos y nuevas prácticas empresariales.

En este sentido, para garantizar y mejorar sus perspectivas de éxito, las empresas tendrán que aprender a combinar su eficiencia operativa con otras estrategias.

 

¿Qué hacer?

Trabajar en el valor de la imagen

Si en el mundo de la empresa actual resulta ya muy difícil diferenciarse en precio, calidad y tecnología, es la imagen lo que se convierte en determinante.  La imagen permite tener la carta de presentación de cómo la empresa quiere relacionarse con los clientes o con sus empleados.  Como en el caso de las personas, una buena imagen significa que les gusta gustar, que les agrada prestar atención al detalle y que dan lo mejor de ellas mismas.  Helena Rubinstein decía que “la mujer fea no existe, lo que existe es la mujer perezosa”.  Con las empresas sucede lo mismo.  Su imagen transmite un mensaje similar: la mala imagen de una empresa no existe, lo que existe es una empresa perezosa.

En resumen, es necesario crear vínculos emocionales entre la empresa y sus clientes.

Son cada vez más numerosas y exitosas las compañías que introducen afecto, alegría, autenticidad, empatía, y otras dimensiones emocionales en sus negocios.

 

¿Cómo hacerlo?

Desde el punto de vista de la gestión del mercadeo existen muchas alternativas para el trabajo de imagen, pero para este caso abordaremos el tema de cómo debería participar la Gestión Humana en la construcción y mantenimiento de la imagen.

 

Papel de la gestión humana

  1. Relación de los empleados con los clientes:

Los nuevos paradigmas de la sociedad obligan a las empresas a valorar, por encima de todo, la forma en que sus empleados establecen una relación (directamente o a través de sus productos) con los clientes y el compromiso con los mismos. Esto implica revisar procesos de selección, entrenamiento y formación.

  1. Los empleados son hábiles contando historias:

Contar buenas historias no es atribución solo de la publicidad institucional. Los empleados en cualquier situación deben influenciar en los demás y esto incluye a los clientes, con la narrativa de casos positivos y experiencias grandiosas que crean esos vínculos emocionales. Tener en cuenta que a las personas les gustan las historias que transmiten valores, reflejan la esencia de quien las cuenta y, muy importante, las que tienen un final feliz.

  1. Asegurar esta filosofía desde el proceso de selección:

Las empresas deberían buscan candidatos con un interés genuino por el segmento de clientes al que se dirige la organización. Por ejemplo, la filosofía de negocios de la WHOLE FOODS se resume en su lema “Comida íntegra, personas íntegras, planeta íntegro”. La compañía no busca sólo a aquellos candidatos con disposición a trabajar en los puestos que el negocio les ofrece, sino a unos verdaderos fanáticos de la cocina.

  1. Fomentar la cultura de contribución social de la Organización a través de sus empleados:

Las empresas podrían fomentar y premiar el voluntariado de sus empleados en iniciativas que benefician a las comunidades en las que operan. Un ejemplo: En cada una de sus plantas, New Balance ha establecido una relación estable con la comunidad local donde se encuentra, a través de su “Programa de Relaciones con la Comunidad”.

 

Se ha podido establecer que prácticas como éstas, tienen como resultado entre otras cosas, la reducción drástica de los presupuestos de publicidad que normalmente son rubros muy altos. Ejemplos son: STARBUCKS, COSTCO, HARLEY – DAVIDSONHAN y NIKE.

 

Por:  Augusto Alzate Ospina.  Socio Consultor Gente Competente S.A.

Abril 2021